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NOVAS
¡AQUÍ NO RECICLA NI DIOS!
Fecha 25/05/2026
Podríamos titular “TIRAR EUROS A LA BASURA” o “GALICIA ESTÁ A LA COLA DE ESPAÑA EN RECICLAJE GRACIAS AL MODELO SOGAMA” (datos oficiales Instituto Nacional de Estadística) … con ninguno de ellos mentiríamos, quizá el elegido es el menos verdadero, porque sí… una parte de gallegos reciclamos, pero una gran parte estropea lo hecho por los primeros depositando su basura en el lugar o contenedor no adecuado. Hacerlo mal es peor incluso que no hacerlo. Tomemos Lalín y Deza como ejemplo.
Los Concellos de Deza tienen poco que presumir en materia de reciclaje, el altísimo grado de impropios en el contenedor de envases, la casi nula participación ciudadana en la recogida selectiva de materia orgánica (de la esperpéntica de Lalín hablaremos en breve), la testimonial recogida de residuos textiles… solo se salva, ligeramente, una aceptable recuperación para reciclado de papel y cartón y sobre todo vidrio.
Pero es el contenedor amarillo el que pone más en evidencia ese fracaso, la falta tanto de compromiso municipal como de participación ciudadana; y esa escasa participación está directamente relacionada con la falta de medios, infraestructuras y acciones formativas e informativas por parte de las autoridades locales. A pesar de que, con datos cocinados de Sogama en la mano, los ayuntamientos presumen de las muchas toneladas del contenedor amarillo, lo cierto y verdad es que un altísimo porcentaje de este son impropios y por lo tanto es penalización en lugar de ingresos lo que finalmente reciben los ayuntamientos (en el marco del convenio ECOEMBES - XUNTA que regula lo que ingresan los ayuntamientos por ello). Y conviene recordar que, según la ley, la competencia exclusiva en materia de gestión, recogida, transporte y tratamiento de residuos es municipal, otra cosa es que luego los ayuntamientos subroguen todo parte de este proceso en una u otra entidad: concesión para la recogida, contrato con Sogama para el tratamiento, etc. Un ayuntamiento como Lalín se deja en todo el proceso cifras astronómicas que van ya camino del millón y medio de euros y que se ven escasamente reducidas por la falta de ingresos por el reciclado de envases para papel, cartón y vidrio. Estas tres fracciones supondrían un ingreso para el Ayuntamiento si se hiciese bien, las otras suponen un coste. Pero es en el contenido amarillo donde está el nudo gordiano de esta cuestión.
Dependiendo del tipo de ayuntamiento (rural, urbano, semiurbano) y del tipo de sistema de recogida: lateral, trasera, etc. y si recoge con (pocos) impropios o no. De media un ayuntamiento recibe por los envases recuperados 260€/t, y por el papel 98 €/t. Hasta aquí el escenario, la teoría no está mal. Con las toneladas de envases que un concello manda a #SOGAMA, sumado al vidrio y papel, podría recuperar una parte muy importante de los costes de tratamiento de sus residuos y evitar trasladar al ciudadano la falta de una gestión eficaz… ¡PERO NO!... al menos no por estas tierras, y menos en la capitalidad comarcal: con más medios y recursos, pero iguales carencias.
Si nos ceñimos al contenedor amarillo, el que más ingresos proporcionaría, los concellos de Deza presentan unos datos malos, tirando a deplorables. La media gallega es de 18,1 Kg/habitante y año, pues bien: en 2025 Lalín aportó 12,39; Silleda 14,85; Agolada 8,83; Rodeiro 9,42; Dozón 17,41 (cifra irreal como veremos en el párrafo siguiente… el dato debería sacar los colores a su gobierno); y Vila de Cruces 8,20.
El problema ya no es tanto la baja aportación (que lo es) el gran problema es la altísima cantidad de impropios (residuos que no son envases) que se tiran al contenedor amarillo, lo que penaliza la posibilidad de ingresar por lo bien separado por otros ciudadanos a los que se desincentiva ante la desidia e inacción municipal… penalización que llega hasta el punto de obligar a las arcas locales a pagar por el contenido de ese contenedor en lugar de ingresar (fíjense el ejemplo de Cruces, inaceptable): Lalín registró en 2025 un 23,73% de impropios (casi una cuarta parte del peso); Agolada un 19,27% (el concello que más ha mejorado); Silleda un 27,23% (empeora respecto a año anterior un 1,94%). A partir de aquí el caso vergonzoso de Dozón con un 35,86% de impropios (empeorando un 21,2%), Rodeiro 35,86% (un 12,91% peor que el año anterior) y Vila de Cruces que con un vergonzoso 46,15% de impropios empeora además un 18,18%. La mala conteneurización (las islas de reciclaje con un contenedor de cada fracción evitan que el ciudadano haga uso del más cercano sin importar su color) y un casi nulo compromiso municipal con el reciclaje y la despreocupación por el uso del dinero (prefieren pagar y que le quiten la basura de en medio, sin importar ni su coste ni su destino) hacen el resto.
La cosa no va mucho mejor si hablamos de papel y cartón. La media gallega en 2025 es de 15,2 Kg por habitante y año. Lalín recicla 15,51 Kg (por debajo de ayuntamientos de similares características de distribución de la población urbana/rural); Silleda 11,71; Rodeiro 6,56; Agolada 7,98; Dozón 12,12; y Vila de Cruces 10,45…
La próxima vez que lean una información basada en una nota de prensa de la Consellería de medioambiente sepan que una cosa son los kilos que se depositan y otra bien distinta los que computan como reciclables y, por tanto: que una cosa son los residuos que suponen un ingreso para el Concello, otra muy distinta los que suponen un coste por los impropios depositados.
EL MAL USO DEL CONTENEDOR AMARILLO
Hay una idea generalizada sobre el reciclaje que continúa generando errores: que el contenedor amarillo es “el contenedor del plástico”. No. Un error que hace que miles de toneladas de residuos acaben en el lugar equivocado (y luego en vertedero o incinerados en lugar de reciclados).
¿QUÉ VA?:
• botellas de agua
• botellas de detergente, champú
• bandejas de porexpan
• bolsas de snacks
• vasos de yogur
• latas de refresco
• latas de conserva
• briks de leche o zumo
• aerosoles vacíos de productos a presión de insecticidas, nata, laca…
¡NO VA!:
• juguetes de plástico
• utensilios de cocina
• pañales
• cepillos de dientes
• pequeños electrodomésticos
• utensilios que no sean envases
Los Concellos de Deza tienen poco que presumir en materia de reciclaje, el altísimo grado de impropios en el contenedor de envases, la casi nula participación ciudadana en la recogida selectiva de materia orgánica (de la esperpéntica de Lalín hablaremos en breve), la testimonial recogida de residuos textiles… solo se salva, ligeramente, una aceptable recuperación para reciclado de papel y cartón y sobre todo vidrio.
Pero es el contenedor amarillo el que pone más en evidencia ese fracaso, la falta tanto de compromiso municipal como de participación ciudadana; y esa escasa participación está directamente relacionada con la falta de medios, infraestructuras y acciones formativas e informativas por parte de las autoridades locales. A pesar de que, con datos cocinados de Sogama en la mano, los ayuntamientos presumen de las muchas toneladas del contenedor amarillo, lo cierto y verdad es que un altísimo porcentaje de este son impropios y por lo tanto es penalización en lugar de ingresos lo que finalmente reciben los ayuntamientos (en el marco del convenio ECOEMBES - XUNTA que regula lo que ingresan los ayuntamientos por ello). Y conviene recordar que, según la ley, la competencia exclusiva en materia de gestión, recogida, transporte y tratamiento de residuos es municipal, otra cosa es que luego los ayuntamientos subroguen todo parte de este proceso en una u otra entidad: concesión para la recogida, contrato con Sogama para el tratamiento, etc. Un ayuntamiento como Lalín se deja en todo el proceso cifras astronómicas que van ya camino del millón y medio de euros y que se ven escasamente reducidas por la falta de ingresos por el reciclado de envases para papel, cartón y vidrio. Estas tres fracciones supondrían un ingreso para el Ayuntamiento si se hiciese bien, las otras suponen un coste. Pero es en el contenido amarillo donde está el nudo gordiano de esta cuestión.
Dependiendo del tipo de ayuntamiento (rural, urbano, semiurbano) y del tipo de sistema de recogida: lateral, trasera, etc. y si recoge con (pocos) impropios o no. De media un ayuntamiento recibe por los envases recuperados 260€/t, y por el papel 98 €/t. Hasta aquí el escenario, la teoría no está mal. Con las toneladas de envases que un concello manda a #SOGAMA, sumado al vidrio y papel, podría recuperar una parte muy importante de los costes de tratamiento de sus residuos y evitar trasladar al ciudadano la falta de una gestión eficaz… ¡PERO NO!... al menos no por estas tierras, y menos en la capitalidad comarcal: con más medios y recursos, pero iguales carencias.
Si nos ceñimos al contenedor amarillo, el que más ingresos proporcionaría, los concellos de Deza presentan unos datos malos, tirando a deplorables. La media gallega es de 18,1 Kg/habitante y año, pues bien: en 2025 Lalín aportó 12,39; Silleda 14,85; Agolada 8,83; Rodeiro 9,42; Dozón 17,41 (cifra irreal como veremos en el párrafo siguiente… el dato debería sacar los colores a su gobierno); y Vila de Cruces 8,20.
El problema ya no es tanto la baja aportación (que lo es) el gran problema es la altísima cantidad de impropios (residuos que no son envases) que se tiran al contenedor amarillo, lo que penaliza la posibilidad de ingresar por lo bien separado por otros ciudadanos a los que se desincentiva ante la desidia e inacción municipal… penalización que llega hasta el punto de obligar a las arcas locales a pagar por el contenido de ese contenedor en lugar de ingresar (fíjense el ejemplo de Cruces, inaceptable): Lalín registró en 2025 un 23,73% de impropios (casi una cuarta parte del peso); Agolada un 19,27% (el concello que más ha mejorado); Silleda un 27,23% (empeora respecto a año anterior un 1,94%). A partir de aquí el caso vergonzoso de Dozón con un 35,86% de impropios (empeorando un 21,2%), Rodeiro 35,86% (un 12,91% peor que el año anterior) y Vila de Cruces que con un vergonzoso 46,15% de impropios empeora además un 18,18%. La mala conteneurización (las islas de reciclaje con un contenedor de cada fracción evitan que el ciudadano haga uso del más cercano sin importar su color) y un casi nulo compromiso municipal con el reciclaje y la despreocupación por el uso del dinero (prefieren pagar y que le quiten la basura de en medio, sin importar ni su coste ni su destino) hacen el resto.
La cosa no va mucho mejor si hablamos de papel y cartón. La media gallega en 2025 es de 15,2 Kg por habitante y año. Lalín recicla 15,51 Kg (por debajo de ayuntamientos de similares características de distribución de la población urbana/rural); Silleda 11,71; Rodeiro 6,56; Agolada 7,98; Dozón 12,12; y Vila de Cruces 10,45…
La próxima vez que lean una información basada en una nota de prensa de la Consellería de medioambiente sepan que una cosa son los kilos que se depositan y otra bien distinta los que computan como reciclables y, por tanto: que una cosa son los residuos que suponen un ingreso para el Concello, otra muy distinta los que suponen un coste por los impropios depositados.
EL MAL USO DEL CONTENEDOR AMARILLO
Hay una idea generalizada sobre el reciclaje que continúa generando errores: que el contenedor amarillo es “el contenedor del plástico”. No. Un error que hace que miles de toneladas de residuos acaben en el lugar equivocado (y luego en vertedero o incinerados en lugar de reciclados).
¿QUÉ VA?:
• botellas de agua
• botellas de detergente, champú
• bandejas de porexpan
• bolsas de snacks
• vasos de yogur
• latas de refresco
• latas de conserva
• briks de leche o zumo
• aerosoles vacíos de productos a presión de insecticidas, nata, laca…
¡NO VA!:
• juguetes de plástico
• utensilios de cocina
• pañales
• cepillos de dientes
• pequeños electrodomésticos
• utensilios que no sean envases